Miro fijamente al reloj, demasiada sangre en mis manos…necesito un respiro. Estoy encerrado a propósito en una especie de compartimento almacén alimenticio, de la que hasta hace escasas horas creía ser mi nave.
Mi
nombre es Murray, y no, jodidamente no soy uno de los cazafantasmas, aquella
obra de culto cinematográfico de siglos atrás ¡joder! Ojalá, ni siquiera soy algún
tipo de deportista escocés, aunque lleve
encima materiales que recuerden a elementos
deportivos, use ase un trozo de
barra de acero con
restos de cráneo o algo similar y una bola
de nieve de cristal chorreante
regalo de mi sobrina.
![]() |
| Por Francisco González |
Ahora
mismo son mis armas para sobrevivir a lo que se me avecina, y no! Tampoco soy un reputado soldado
interplanetario ni nada parecido, simplemente trabajo de mensajero en el
Sistema Solar para la empresa Proteo Xpress, zona Neptuno, llevando materiales a los diferentes
Satélites para la creación de bases aduaneras propiedad del planeta U.S.A (antiguamente
conocido por Planeta Tierra).
La última vez que pude acceder a la zona de mandos, la cuenta atrás del piloto automático al aterrizaje a Neraida (mi destino) marcaba 2 semanas y 6 horas. De aquel momento y viendo el tamaño de mi barba, aun me quedan 2 o 3 días para mi llegada al Satélite.
Realmente
no sé muy bien como a podido pasar todo esto, aunque si estoy grabándome a mí
mismo, se me ocurren 2 opciones a bote
pronto:
Continuará....en Neraida 2


