Mierda,(pienso)
es la voz de Grendel , el contable de la nave, siempre pensé que en una situación así, sería el primero en caer, debido a su “estilizada”
figura, y también a sus 200 Kg. de peso.
Pero
Grendel no está solo, tapada por su
“huesudo” contorno, y pegando mordiscos se encuentra la chica de la función, la
guapa “Jenny” McFly, mecánica y ex-atractivo ser humano. Y lo mejor de todo y
como acostumbraba a pasarme con ella,
todavía no se ha fijado en mi!
Aprovecho
el momento culinario de Jenny para
deslizarme, hasta uno de los baños, en los que logro encerrarme, el habitáculo
no es tan cómodo como el almacén, pero parece seguro a pocas horas de llegar a
mi objetivo: Neraida, y huir de la contaminada nave.
Tras
unas horas, donde la tranquilidad,se ha visto salpicada literalmente, por
los restos del cerebrales del contable,
suena la sirena de la salvación!!, La sirena de aterrizaje.
Mi
reacción es inmediata, salgo de manera apresurada, abriendo la maltrecha puerta
del baño, primero esquivo a mi “por fin”
acalorada Dulcinea, y
posteriormente salto por encima del zombificado sin extremidades Grendel.
Corro,
y corro por los pasillos, cruzando el almacén a velocidad absurda, escucho haciendo caso omiso los
gemidos de mis compañeros de trabajo, pero por fin diviso la puerta de embarque, nada ni nadie me
podrá parar, estoy a un paso de la
salvación.
Introduzco
el código mágico, mi billete a la realidad, a finalizar la pesadilla, a ser porque no? un héroe reconocido por tal
traumática experiencia. Pero….
|
No
puede ser!!!! me froto los ojos, tiene que ser un mal sueño, a pocos metros de
la nave, se amontonan centenares de personas con el mismo problema que mi tripulación,
la de comerte entero sin preguntar.
Continuara... hacia la conclusión de Neraida.


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